Los planetas retrógrados, se resignifican como invitaciones a la introspección, momentos de «revisión» psicológica donde se nos impulsa a re-evaluar nuestras necesidades, valores y modos de comunicación. La retrogradación de Venus y Mercurio, en particular, opera como un espejo que refleja la tensión entre nuestras tendencias piscianas a la disolución del yo y nuestras emergentes afirmaciones arianas de individualidad.
Este tránsito se presenta como una «grieta cósmica», un espacio liminal que evoca el proceso de nacimiento: el caos primigenio del vientre materno (Piscis) dando paso a la afirmación del «yo soy» (Aries). Psicológicamente, esto se traduce en la necesidad de integrar aspectos inconscientes, de dar luz a deseos y necesidades largamente reprimidos, para poder emerger con una identidad más auténtica y diferenciada.
La comunicación asertiva se destaca como herramienta clave en este proceso. Se nos insta a abandonar la pasividad pisciana y a expresar de manera clara y directa nuestros gustos, límites y necesidades. Este «ponerle nombre» a lo que sentimos es fundamental para evitar la somatización y construir relaciones interpersonales más sanas y satisfactorias.
La entrada de Neptuno y Saturno en Aries añade una dimensión colectiva a este proceso. Neptuno disuelve las estructuras rígidas del ego, invitándonos a conectar con la dimensión trascendente de la experiencia humana, mientras que Saturno aporta un llamado a la adultez y la responsabilidad individual. Este tránsito nos confronta con la necesidad de integrar la individualidad con la conciencia colectiva, de asumir nuestra parte en la construcción de una realidad más auténtica y responsable.
El concepto de «naturalización», una invitación a desdramatizar las experiencias vitales, a dejar de vernos como víctimas pasivas de las circunstancias y a asumir un rol activo en la resolución de nuestros conflictos. Este llamado al empoderamiento y a la responsabilidad individual se presenta como un antídoto contra la tendencia a la infantilización y la dependencia, permitiéndonos conectar con nuestros recursos internos y desplegar nuestro potencial de crecimiento y transformación
Índice de temas:
- Planetas retrógrados: Percepción común vs. uso para la dirección de la vida.
- Retrogradación de Venus y Mercurio: Proceso de reflexión y preparación para el equinoccio.
- Equinoccio de primavera: Inicio del año astrológico y sus características únicas.
- Tránsito de Neptuno y Saturno a Aries: Importancia y preparación para este evento.
- Paralelismo prenatal-nacimiento: Caos inicial vs. individualización y expresión.
- Individualidad y expresión: Gustos, comunicación y valorización personal.
- Verbalización en relaciones: Importancia de comunicar gustos y necesidades.
- Proceso de retrogradación en tres fases: Implicaciones y energía del movimiento retrógrado.
- Influencia de Neptuno en Piscis: Disolución de formas y confusión.
- «Grieta cósmica» Piscis-Aries: Transición, proceso y reflexión.
- Enfoque en el proceso: La vida como proceso continuo, no solo fines.
- Peligros de la polarización: Equilibrio entre individualidad y disolución del ego.
- Valor de lapsus y errores: Revelaciones del inconsciente y aprendizaje.
- Naturalizar procesos: Aceptación y soluciones en lugar de dramatización.
- Dramatización vs. responsabilidad: Evitar el victimismo y asumir el propio poder.
- Apoyo de Marte y Saturno: Garantía de solución y forma en las situaciones.
- Atención y conciencia: Importancia de enfocar la energía y evitar «incendios».
- Fricción y conflicto: Necesidad y interpretación de la fricción en la vida.
- Inflamación interna vs. externa: Expresión de la energía y honestidad corporal.
- Permiso para la individualidad: Orgullo y responsabilidad por ser diferente.
- Crítica y enfoque en lo negativo: Tendencia a ver lo malo en lugar de lo bueno.
- Adultez y responsabilidad: Asumir el propio rol y evitar culpar a otros.
- Víctimismo vs. empoderamiento: Dejar de culpar y hacerse cargo de uno mismo.
- El «yo soy» de Aries: Empoderamiento y conciencia individual.
- Cierre del ciclo: Aceptación de consecuencias y hacerse cargo.